Demasiado normal

Por: Henry Hank Chinaski

Todos los días me levanto a las seis de la mañana. Voy a cagar, me baño y después desayunó tres huevos revueltos con cebolla y zanahoria, un licuado de proteínas y un té. Las siguientes ocho horas las paso en un cubículo de un ministerio del sector público. A las 12:30 corto para comer arroz con pollo y dos huevos duros. A las 16 salgo de la oficina y voy para casa. Tres días a la semana voy al gimnasio y dos días a inglés.

Mi vida es bastante mundana. No tengo un espíritu salvaje siguiendo una pasión irrefrenable: si fuera una película, no tendría más de un cuatro en IMDB. No soy especial bajo ningún estándar: no soy pródigo en ningún deporte, no toco la guitarra como Kirk Hammett, no soy famoso, ni me destacto particularmente en nada de lo que hago. A veces esto me hace sentir mal, como si le faltara magia a mi mundo. A veces me chupa un huevo, al final del juego el rey y el peón de se guardan en la misma caja. Las pocas cosas que me hacen diferente del resto son cosas de las que no estoy orgulloso.

Todos los días me esfuerzo para progresar, aunque a veces me pregunto para qué. Dejo de hacer cosas que me gustan para poder hacer otras cosas que en el futuro me permitan hacer cosas que me gustan. Si parece una contradicción, es porque lo es.

No creo en Dios ni en la vida después de la muerte. Hace tiempo dejé de pensar que podía cambiar el mundo y me resbala dejar un legado, trascender o autorealizarme (¿qué carajo significa, en cualquier caso?). Noche por medio recuerdo que lo peor que puede pasar en la vida, algún día va a pasar. Y mientras tanto yo paso más de 40 horas por semana gastando mi juventud, siendo un esclavo del Excel. Mi única enfermedad es un exceso crónico y heredado de normalidad.

Lo más triste, es que esta es una historial real. A veces las historias no tienen finales felices, especialmente en la vida real.

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6 pensamientos en “Demasiado normal

  1. No he tenido el gusto de conocer a este Henry, por mis manos no han pasado sus vivencias, e incluso no se si me atrevería a leerlas. Pero su desapetito vital me suena. Hay tantos héroes ahí afuera que para qué vamos a convertinos nosotros también en uno de ellos – dejaría de ser algo especial entonces.

  2. Pingback: Demasiado normal [Brooklyn Follies] | El Noticiero de Alvarez Galloso

  3. A tu opinión, no podes tener nada especial, pero tus palabras y tu forma de comunicarte hacen que, al menos, alguien como yo reflexione acerca de su propia vida durante cinco minutos. Puede ser muy poco, casi insignificante para vos. Pero hay gente que se gasta una vida intentando llegar a los demás y no lo logra. Es un buen comienzo, creo. Éxitos.

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