Volviendo de la costa a la madrugada

Llegamos a las 8 de la mañana, al llegar me fijé el horario que tenia que cursar (si, dejo todo a ultimo momento)  y cursaba a las 7. Mejor, no tenia ni ganas de ir a cursar con sueño.

Durante el viaje de vuelta me tocó sentarme al lado del que maneja y como todo buen copiloto debía cumplir la tarea de quedarme despierto y darle charla a mi amigo que manejaba.

Nos la pasamos discutiendo, casi morimos en la ruta.

– ¿Sabes lo que pasa? Vos sos un neoliberal que se esconde en el traje de un progresista. -Le digo a mi amigo que maneja mientras yo le decía que había que aumentar la cuota de las obras sociales si querían agregar más servicios. – No tiene sentido que las personas tengan masajes gratis cuando hay cosas más importantes. -Si podes aumentar la cuota, estaría bueno que los que tienen más ingresos se les aumente más la cuota. Y en realidad eso es lo que pasa, pero hablar con gente que no sabe del tema es muy frustrante.

La gente se piensa que porque estudio economía, mi ambición es el dinero y mi ideología esta sesgada por los intereses de las empresas.

Pero la gente no entiende que en la vida hay restricciones, no podes mejorar las cosas si no tenés más ingresos, la gente se piensa que la plata cae de un helicóptero.

– El sistema de salud de Argentina es mejor que el de Finlandia. – Mi amigo es muy poco racional cuando quiere defender a nuestro país, es tan nacionalista que dice cosas sin sentido.

– Acá si tenés una enfermedad terminal podes incorporarte al sistema de salud sin pagar. – También le gusta hablar sin fundamentos, se especializa en todo sin saber nada.

“¿Sabés por que estudias eso? Por que tus papas te obligaron a seguir una carrera como la gente, sino estarías estudiando cine o cualquier otra cosa”.

“En esa carrera te destruyen la creatividad”.

Cuando empiezan los insultos personales existe falta de argumentación. (igual algo de razón tenía).

Mis amigos tenían que volver a trabajar y yo tenía que cursar al otro día, así que salimos a las 21 para llegar a las 24, dormir tranquilos y al otro día volver a la rutina.

Pero, en un momento se largó a llover con todo y le dije a mi amigo que filme, había un millón de autos en el otro carril todos decorados con la lluvia que se veía a través de las luces que destellaban los autos. Tuvimos que volver para salir más tarde.

Cuando salimos a la ruta se largó a llover con todo, era un temporal, encima todos volvían del fin de semana largo. La ruta estaba colapsada y no tuvimos más remedio que volver. Al final salimos a las 2 de la mañana y la ruta estaba despejada, fue la mejor decisión jamás tomada.

 

Volver a la rutina. Un garrón.

 

PD: Al final, mis amigos faltaron al trabajo y yo falté a la facultad.