La Revolución Bolivariana es auspiciada por Coca Cola (Parte 2)

Al otro día nos levantamos temprano para ir a la terminal (tipo cinco de la mañana, parecía que iba a la facultad, las vacaciones empezaron con mucha felicidad). Cuando llegamos había más gente que el día anterior, se anunciaba por parlante los destinos y la gente levantaba las manos para comprar el pasaje, como si fuera una subasta de una Ferrari al precio de un Renault o la bolsa en pleno Jueves Negro. Conclusión, encontramos un micro re contra ilegal que viajaba a Colombia. El micro salía de un lugar muy turbio, lejos de la terminal, lejos del centro y lejos de toda civilización.

El micro era todo blanco, sin ningún tipo de pintura o logo que lo identifique (Nota bizarra: el único sticker que identificaba al micro, era una imagen gigante del conejito de Playboy).

Había demasiadas familias, con varias valijas, bolsos, bultos, y todos, demasiado grandes. Después de 3 horas de espera, subimos al micro, pero inesperadamente no había lugar en el micro para tantas valijas, un par las tuvieron que mandar por encomienda, un garrón.

A un señor le cobraron plata de más por la cantidad de valijas y él se excusaba diciendo que viajaba toda la familia. Después de todo y a pesar de los problemas el micro arrancó su viaje.

Atrás de nuestros asientos había dos chicos que se la pasaban jugando e hicieron que el viaje empiece siendo un poco incómodo, pateando nuestros asientos. Después de una hora de viaje, uno de los pibitos vomitó en una bolsa ¡Y la madre dejó la bolsa agarrada al pasamano todo el viaje! Increíble.

Durante el viaje sentía una desesperación indescriptible, parecía insólito, improbable, hasta estúpido todo lo que pasaba.

Después pasó lo peor, nos paró la policía o la gendarmería o lo que mierda sea, el micro estuvo una hora parado. Sube un oficial y va pidiendo documentos, y cuando me lo pidió a mí… no entendía nada. El policía no sabía leer documentos de extranjeros.

– ¿Qué es esto? Acá dice que se pueden quedar en Venezuela hasta el 28 de Diciembre.

– No, señor. Esa es la fecha de entrada a Venezuela.

 Después de una breve explicación lo entendió fácil. Pero había otro problema, había mucha gente que no tenía permiso para pasar la frontera. Así que tuvimos que pagar una “colaboración” para pasar. Y esta sería la primera de muchas veces más que nos pararían para contribuir.

Me acuerdo que me puse a pensar que si Dios existía era un forro básicamente. No sabes a quién atribuirle la culpa, mis pensamientos eran tan sarcásticos que ni yo entendía mi sentido del humor.

Después de un rato cruzamos la frontera y parecía que todo lo malo ya había pasado. Me acuerdo haber escuchado a una señora decir con su adorable acento caribeño “Menos mal, no aguantaba más todo esto, no veía la hora de estar en mi linda Colombia”.

Sentí una increíble satisfacción, llegamos a Colombia y la costa apareció vestida de palmeras.

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3 pensamientos en “La Revolución Bolivariana es auspiciada por Coca Cola (Parte 2)

  1. Genial, como siempre. Me encantan esas entradas sobre tus “excursiones”, todo ese anecdotario que bien podría ser el cuaderno de viajes de Ulises.

    Sigue así. Siempre es un placer leerte.

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