La naturaleza me ganó

 

Después de una combinación de micros y más de 20 horas de viaje llegamos a Pumamarca. Al llegar buscamos hostel o casa de familia o galpón para tirar la bolsa de dormir o lo que sea más barato posible, evidentemente buscábamos cualquier cosa.
Gracias a dios (o a la pachamama quizá, o lo que sea por que no creo en dios) el lugar MAS barato estaba copado, bueno no estaba copado, simplemente no era tan malo. Era una casa de familia, había 2 baños para 5 habitaciones y tenia agua caliente, gloriosa agua caliente.
Yo me quejaba de que el baño no tenia traba o que era un garrón poner a cargar agua y calentarla, pero mis amigos decían que me quejaba mucho, para ellos era lo mas parecido a una mansión, a un palacio o lo que sea… estaban re cómodos, yo también… para ser el primer día no me podía quejar. (¡Me olvide de decir que el baño no tenía tapa!)
Ni bien nos instalamos en el lugar fuimos a subir el cerro, una locura… en vez de ir a comer o dormir una siesta ¡fuimos al cerro!

Ya el primer día descubrí que le tengo miedo a las alturas, o a las alturas de ese cerro. Pero la vista era increíble, posta que valía la pena.

Mas a la tarde fuimos a dar una vuelta por un camino que rodeaba el cerro de los siete colores y junto con mis amigos nos quedamos paralizados de lo imponente que eran los paisajes. Nunca camine tanto en mi vida, ese día me quede sin aliento. Parecía un pincha amargo.

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2 pensamientos en “La naturaleza me ganó

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